
Hay una pregunta que se hace casi todo el que llega a Maó por primera vez: por qué esta ciudad no acaba de parecerse a ninguna otra del Mediterráneo español. La respuesta está en el siglo XVIII, cuando Menorca pasó casi cien años bajo administración británica repartidos en tres periodos distintos.
No fue una ocupación de paso. Los británicos movieron la capital, levantaron un pueblo nuevo desde cero, transformaron el puerto y cambiaron quién mandaba en la isla. Esta guía cuenta esa historia con las fechas y los nombres verificados, y qué de todo aquello sigue estando ahí cuando caminas por Maó.
En breve
- Periodos británicos
- Tres: 1708-1756, 1763-1782 y 1798-1802
- Tratado de Utrecht
- 14 de abril de 1713
- Capital a Maó
- Febrero de 1722, por orden de Richard Kane
- Gobernador clave
- Sir Richard Kane, residente en el castillo de Sant Felip
- Población de la isla
- Unos 30.000 habitantes en aquel siglo
- Final
- Tratado de Amiens, 1802
Cien años que cambiaron la isla
De la llegada de la escuadra angloholandesa en 1708 al despacho que llegó tarde desde Londres en 1802.
Por qué los británicos querían Menorca
La posición de Menorca en el centro del Mediterráneo occidental despertó el interés de todas las grandes potencias militares de la época. Británicos, franceses y españoles se disputaron el control de la isla a lo largo del siglo XVIII, con varios periodos de ocupación encadenados. De todos ellos, el británico fue el más largo, y es el que dejó una huella más visible en el urbanismo, la arquitectura, la cultura y la lengua.
La llegada se produjo en septiembre de 1708, cuando una escuadra angloholandesa tomó la isla en el contexto de la Guerra de Sucesión. Al principio se reconoció la soberanía de los Habsburgo, pero la ocupación se convirtió pronto en un dominio inglés efectivo. Quedó formalizado el 14 de abril de 1713 con el Tratado de Utrecht, por el que España cedía a Inglaterra el peñón de Gibraltar y la isla de Menorca.
- Septiembre de 1708: Una escuadra angloholandesa toma la isla.
- 14 de abril de 1713: El Tratado de Utrecht cede Menorca y Gibraltar a Inglaterra.
- El motivo: Un enclave en el centro del Mediterráneo con un puerto natural excepcional.
Consejo: Si te sitúas en cualquier mirador sobre el puerto de Maó, entiendes en dos segundos por qué media Europa se peleó por esta isla.
Richard Kane y el traslado de la capital
El primero y más destacado de los gobernadores británicos fue Sir Richard Kane, que residía en el castillo de Sant Felip, a la entrada del puerto. Su nombre aparece en casi todo lo que cambió en la isla durante aquellos años.
La decisión que más pesó llegó en febrero de 1722. Molesto por la oposición que encontraba en Ciutadella, donde la nobleza y el clero eran abiertamente contrarios a los británicos, Kane trasladó la capital de la isla a Maó. Fue un cambio de fondo: la vieja capital quedó replegada sobre sí misma, viviendo de glorias pasadas, mientras Maó, mucho más pequeña, empezaba a crecer deprisa gracias a su puerto.
A Kane se le debe también la construcción de una carretera que cruzaba la isla entera, pensada para poder mover tropas de un extremo al otro. En una Menorca de caminos de carro, aquello fue una obra de otra escala.
- Febrero de 1722: Kane traslada la capital de Ciutadella a Maó.
- El motivo real: La oposición de la nobleza y el clero de Ciutadella a los británicos.
- Su otra gran obra: Una carretera que atravesaba la isla, apta para maniobras militares.
Consejo: El traslado de 1722 explica una rivalidad entre Maó y Ciutadella que en la isla todavía se comenta con media sonrisa.
Un puerto que se llenó de gente de todas partes
Con la capital y la Royal Navy en Maó, el puerto se transformó. Se construyeron infraestructuras defensivas importantes y se mejoraron los servicios, y la actividad comercial atrajo a comerciantes y armadores británicos, griegos e italianos. Esa mezcla es la que explica el apellido de "ciudad cosmopolita" que Maó arrastra desde entonces.
Apareció además una actividad marítima muy lucrativa: el corso. Los corsarios saqueaban barcos enemigos con autorización del gobierno, y en Maó aquello movió mucho dinero.
La población de la isla creció hasta los 30.000 habitantes, en su mayoría campesinos y artesanos. Y en Maó surgió algo nuevo: una burguesía enriquecida con el comercio del puerto que llegó a disputarle el poder a la nobleza tradicional de Ciutadella. La isla no solo cambió de capital, cambió de manos.
- Quién llegó: Comerciantes y armadores británicos, griegos e italianos.
- El corso: Saqueo de barcos enemigos con autorización del gobierno, muy rentable.
- Una clase nueva: La burguesía de Maó llegó a disputar el poder a la nobleza de Ciutadella.
Lo que llegó además de los soldados
El siglo XVIII trajo a Menorca la Ilustración, y se nota en la política y la cultura de la isla. Dos nombres lo resumen: el pintor Pasqual Calbó Caldés y la Societat Maonesa, una entidad ilustrada nacida al calor de aquel ambiente.
Hay un detalle que suele sorprender: bajo administración británica, Menorca se convirtió en un exponente de la proliferación del catalán escrito en el siglo XVIII, que se siguió utilizando en la administración pública. Los británicos tampoco tocaron la religión: mantuvieron la continuidad del culto católico, pese a las diferencias entre los anglicanos y la diócesis menorquina.
Es una ocupación militar poco habitual, y explica por qué la huella británica en Menorca se percibe más en el urbanismo, en el comercio y en el aire de la ciudad que en una ruptura cultural.
- Pasqual Calbó Caldés: El pintor de referencia de la Ilustración menorquina.
- Societat Maonesa: Entidad ilustrada surgida en el Maó de aquellos años.
- La lengua: El catalán escrito proliferó y siguió en la administración pública.
El paréntesis francés y el pueblo llamado Georgetown
El 18 de abril de 1756, día de Pascua, 12.000 soldados franceses desembarcaron en Ciutadella al mando del duque de Richelieu. Los 300 ingleses de la guarnición se habían retirado hacia Maó ese mismo día, y la vieja capital no opuso resistencia. Las tropas francesas cruzaron la isla para asediar el castillo de Sant Felip.
El 20 de mayo empezó el combate naval frente a la bocana del puerto de Maó, entre la escuadra francesa del almirante La Galissonnière y la inglesa del almirante Byng. La tarde entera de lucha acabó con victoria francesa. Los británicos sitiados en Sant Felip eran solo 2.500 hombres a las órdenes del gobernador Sir William Blakeney; resistieron, pero firmaron la capitulación el 29 de junio. De la breve etapa francesa queda un pueblo entero: Sant Lluís, trazado en línea recta sobre la garriga de Binifadet, con una iglesia dedicada al rey san Luis en el centro.
Por la paz de París de 1763, Francia devolvió Menorca a Inglaterra. Y en febrero de 1771, en esa segunda dominación, los británicos fundaron junto a la orilla del puerto un núcleo nuevo, trazado con visión de futuro y bautizado Georgetown en honor al rey Jorge III. Lo diseñó el ingeniero escocés Patrick Mackellar con un trazado ortogonal alrededor de una plaza central. Tras la reconquista española pasó a llamarse Villacarlos, y desde 1985 es Es Castell.
- 18 de abril de 1756: Richelieu desembarca en Ciutadella con 12.000 hombres.
- 29 de junio de 1756: Capitulación británica en el castillo de Sant Felip.
- 1763: La paz de París devuelve Menorca a Inglaterra.
- Febrero de 1771: Se funda Georgetown, hoy Es Castell.
Consejo: Sant Lluís y Es Castell son dos pueblos de damero levantados por dos ejércitos enemigos con quince años de diferencia. Vistos en el mapa, se parecen muchísimo.
Cómo terminó todo: 1782 y 1802
El 19 de agosto desembarcó en las calas de Sa Mesquida y Alcaufar una escuadra francoespañola de 52 barcos al mando del duque de Crillón. El castillo de Sant Felip aguantó un asedio largo hasta que los ingleses se rindieron, el 4 de febrero de 1782.
En 1797 se creó obispado propio en la isla, separándola de la diócesis de Mallorca, con el ciudadano Antoni Vila i Camps como primer obispo. Y con ello reaparecieron las viejas rivalidades entre Ciutadella y Maó, ahora por decidir en cuál de las dos ciudades debía estar la sede episcopal.
Todavía quedaba una tercera dominación inglesa, aunque solo duró de 1798 a 1802. La alianza de España con la primera república francesa, en tiempos de Carlos IV, provocó la ruptura con Inglaterra y la consiguiente conquista de la isla. En 1802, por el Tratado de Amiens, Menorca volvió definitivamente a manos españolas. Y aquí está la mejor anécdota de toda la historia: mientras se entregaba la isla, apareció en el puerto de Maó un barco con un despacho urgente de Londres que ordenaba al gobernador británico no rendirla. Llegó tarde.
- 4 de febrero de 1782: Los ingleses se rinden en Sant Felip ante el duque de Crillón.
- 1798-1802: Tercera y última dominación británica.
- 1802: El Tratado de Amiens devuelve Menorca a España.
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Toda esta historia está escrita en las calles de Maó, pero no lleva carteles. El puerto, la ciudad que creció alrededor de él y las casas de aquella burguesía comerciante se entienden mucho mejor con alguien contándotelo mientras caminas.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo fue británica Menorca?+
Hubo tres periodos de dominación británica durante el siglo XVIII: de 1708 a 1756, de 1763 a 1782 y de 1798 a 1802. Entre medias hubo una ocupación francesa y unos años de reincorporación a la Corona española. De todas las dominaciones extranjeras del siglo, la británica fue la más larga.
¿Por qué la capital de Menorca pasó de Ciutadella a Maó?+
La trasladó el gobernador Sir Richard Kane en febrero de 1722, molesto por la oposición que encontraba en Ciutadella, donde la nobleza y el clero eran contrarios a los británicos. Maó era mucho más pequeña, pero crecía deprisa gracias a su puerto y les resultaba más conveniente.
¿Quién fue Richard Kane?+
El primero y más destacado de los gobernadores británicos de Menorca. Residía en el castillo de Sant Felip, a la entrada del puerto de Maó. Además de mover la capital, impulsó la construcción de una carretera que cruzaba la isla entera, pensada para maniobras militares.
¿Qué fue Georgetown?+
Un pueblo nuevo que los británicos fundaron en febrero de 1771 junto a la orilla del puerto de Maó, bautizado en honor al rey Jorge III. Lo trazó el ingeniero escocés Patrick Mackellar con un plano ortogonal alrededor de una plaza central. Después de la reconquista española pasó a llamarse Villacarlos, y desde 1985 se llama Es Castell.
¿Cuándo dejó Menorca de ser británica?+
En 1802, con el Tratado de Amiens, que devolvió la isla definitivamente a España. Cuenta la historia que, mientras se entregaba la isla, llegó al puerto de Maó un barco con un despacho urgente de Londres ordenando al gobernador que no la rindiera. Llegó demasiado tarde.
¿Los británicos cambiaron la lengua y la religión de la isla?+
No. Menorca se convirtió en un exponente de la proliferación del catalán escrito en el siglo XVIII, que siguió usándose en la administración pública. Y los británicos mantuvieron la continuidad de la religión católica, pese a las diferencias entre los anglicanos y la diócesis menorquina.